Qué forma y qué tamaño deben tener tus cejas, según como sea tu cara

La forma de las cejas determina completamente la cara; bien definidas son capaces de moldear el rostro y cambiar las proporciones, resaltando más o menos -según convenga- los ojos y la nariz. Por el contrario, rostros bellísimos pueden perder intensidad y armonía, con las cejas equivocadas.

Es algo que confirman algunos fotomontajes realizados en redes sociales, que muestran cómo cambia la imagen de las supermodelos más guapas del planeta, entre otras Kendall Jenner y Adriana Lima, cuando se modifica la forma y el grosor de sus cejas.

Por ello, un rediseño profesional, a manos de un experto, siempre es una buena idea. Existen varias técnicas para definir las cejas: el tinte, que enfatiza u oscurece su color natural (dura un par de semanas); la henna, que rellena la forma y aporta volumen (aguanta aproximadamente un mes) y el maquillaje permanente (la solución más duradera, hasta un año), incluyendo el microblading, que permite dibujar capa por capa y mejorar la forma y el grosor.

CUESTIÓN DE FORMA

Más allá de las técnicas, lo realmente importante es encontrar la forma, el grosor y las medidas correctas de las cejas, algo de lo que pocas veces se habla. «Es un trabajo que debe realizarse con ojos y manos expertos. Las cejas nunca deben alterar la morfología y las proporciones de la cara», explica Beatrice Di Taranto, especialista en cejas y maquillaje permanente. «Una cara pequeña, con una nariz y unos ojos pequeños, no siempre sostiene una ceja tan marcada como las que se llevan ahora; es importante evaluar cada rostro individualmente, sin seguir una tendencia a toda costa», afirma.

CÚAL ES LA MEDIDA

«Las medidas y el diseño son fundamentales, especialmente si optamos por una solución permanente», explica Beatrice, «las proporciones y las distancias se pueden evaluar con diferentes técnicas, generalmente con la ayuda de hilos de algodón de color con los que se marcan las guías cruzando diferentes líneas rectas».

Aunque siempre depende de la cara, existen unos esquemas estándar indicativos que se basan, por ejemplo, en la morfología de la nariz. «En algunos casos se pueden alinear con la fosa nasal», dice Beatrice, «pero en otros no, se necesita sensibilidad para analizar la cara. El iris ayuda a encontrar el ángulo de altura máxima del arco, mientras que la esquina del ojo puede indicar la longitud total». También hay que garantizar la simetría y la misma altura en ambos lados. Estos son criterios indicativos, porque «debemos evaluar el conjunto, considerando la cara en su complejidad. Por ejemplo, en el caso de una frente alta, el arco puede elevarse ligeramente por encima del hueso orbital para reducir ópticamente el tamaño vertical de la cara», explica la experta.

¿EL GROSOR?

«Por lo general, tratamos de enfatizar pero no distorsionar por completo el arco original, para no crear un aspecto demasiado artificial o, por el contrario, como sucedió en los años 90 y 2000, empobrecerlo», dice Beatrice. «Un arco demasiado poblado puede entristecer la cara y uno excesivamente fino hace que los ojos pierdan intensidad, resaltando pequeños defectos y la nariz», continúa.

¿MAQUILLAJE PERMANENTE O MICROBLADING?

Ambas técnicas son las mejores para conseguir un resultado duradero, y en las dos se dibujan las cejas a mano alzada, por lo que el diseño previo resulta fundamental. «Tendemos a pensar siempre en el microblading, pero es más correcto hablar de maquillaje permanente, que se puede hacer de diferentes maneras, una de ellas el microblading», especifica Beatrice. El maquillaje permanente de cejas «es una técnica de dibujo de cabello a cabello, bastante natural y realista en su representación», asegura. El microblading «en realidad no es una técnica, sino un instrumento, una punta con una micro cuchilla hecha de agujas que hacen pequeñas incisiones diagonales similares a la forma del cabello. Ambos depositan el pigmento en la dermis. La diferencia es sutil, pero los dos consiguen un diseño ‘capa por capa’ muy natural», concluye Beatrice.